Nutrición y hábitos saludables

Nutrición y hábitos saludables

¿Es compatible la Navidad con la salud?

Débora Torrente
Dietista-nutricionista, nº de colegiada CAT000989

@1deocho

10 Dec 2021

Consejos para disfrutar de las fiestas navideñas y sus comidas copiosas sin poner en riesgo tu salud

¿Qué significado tiene para ti la Navidad? ¿Y la comida propia de estas fiestas navideñas? Cuando se acercan ciertas fechas, es curioso observar cómo cada uno de nosotros cuenta con una experiencia individual, pero también colectiva, y evidentemente compartida de lo que representa para sí mismo ese periodo de tiempo: qué prioriza, qué es importante, qué decisiones toma, cómo elige vivir y compartir esos días. Ya sea Semana Santa, vacaciones, Carnaval o Navidades.

Sin que haya “buenas” o “malas” decisiones, que es algo de lo que he escrito largo y tendido estos meses, es quizás importante que nos cuestionemos para ser completamente honestos con las decisiones que tomamos, sobre todo si queremos estar alineados con una salud que prospera y nos acompaña a lo largo de los años y de nuestra vida. Son esas pequeñas decisiones, día a día, las que marcan una tendencia y una dirección. Y quizás sería interesante cuestionar dogmatismos tradicionales que han ido calando en nuestras rutinas, en este caso navideñas: “no es Navidad si no engordo unos kilos”; “voy a prepararme esta semana antes de Navidad para compensar lo que vendrá”; “no es Navidad si no me como esto hasta aburrirlo, porque el resto del año no lo veré”; “en Navidad es un no parar de comer”; "más vale que sobre a que falte”; "solo son unos días al año, no pasa nada si me paso comiendo y bebiendo estos días, es normal”... Y un sinfín más que seguro que ya te están viniendo a la cabeza… Sin tela de juicio, simplemente cuestionándolo, te propongo que elijas una frase de las anteriores, uno de esos pensamientos o alguno que hayas creado tú, y que contestes lo siguiente: "¿ese pensamiento es cierto?"; "¿estás 100% seguro de que eso es así?"; "¿es una certeza del 100%?" ¿Qué sientes, qué ocurre dentro de ti, qué pensamientos más vienen cuando piensas esto que has elegido? ¿Hay alguna sensación corporal, juicio sobre ti o los demás? ¿Quién serías sin el pensamiento que acabas de elegir?¿Puedes imaginarlo?

Mi intención con esta reflexión es que puedas darte cuenta de que todo pensamiento, juicio, es una creación, que no necesariamente es real, pero que sí que finalmente condiciona nuestra realidad y nuestra experiencia. Como ya te venía contando en anteriores posts, hay muchos factores que envuelven el acto de comer. ¿Cuáles son para ti?

La comida tiene diversos significados en nuestra sociedad actual. Utilizamos la comida para celebrar y festejar, como premio o recompensa, al igual que como castigo. Comemos para reunirnos con familiares y con amigos o incluso por trabajo. Nuestras preferencias y aversiones alimentarios son símbolo de nuestra identidad y pertenencia a un grupo. La comida es mucho más que comida y tiene múltiples significados. Pero eso ya lo sabías. Lo que nos motiva a comer, así como también la cantidad de alimento, la frecuencia y la elección de alimentos, está afectada por variables que no están relacionadas directamente con las propiedades nutritivas del alimento o fisiológicas. Sino que el comportamiento alimentario humano está influenciado por señales que provienen del alimento, del propio cuerpo, del entorno social y físico y también asociadas a las emociones.
 

Experiencias que podemos tener ante la comida durante las fiestas navideñas

Poder ser coherentes con nosotros y con una intención clara de cómo queremos vivir la Navidad, qué significa para nosotros y poder asumir los resultados es crucial para tomar responsabilidad y poder sobre nuestra salud y nuestra alimentación. En cuanto a experiencias podemos tener diferentes visiones:

  • El miedo y el control como enmascaramiento de salud: Desde aquí vivimos las comidas y los encuentros en la mesa desde una penitencia o tortura, moralizando la alimentación en los buenos y los malos, convenciéndonos de que nos estamos “cuidando”: “esto no lo puedo comer que es malo”, “esto me engordará mucho”, “voy a necesitar compensar este trozo de turrón”, “mañana no como en todo el día”. Si realmente te genera tensión, pensamientos obsesivos, sensación de descontrol, presión, quizás puedas replantearte estrategias de negociación y flexibilidad para contigo para mejorar la manera de vivirte a ti y tu alimentación. Por desgracia este tipo de conductas se han ironizado e incluso normalizado, y no puede ser normal vivir así. La salud siempre está en una zona dinámica de equilibrio y caos constante, donde escucharnos y permitirnos sin castigos ni premios, forma parte de la ecuación más importante de nuestro famoso y nombrado autocuidado. Por ello, te recomiendo que emplees el "win-win", el yo gano y tú ganas. Darle lo que necesita tanto a la parte de ti más hedónica y placentera como a la que cuida con ferviente presencia. Por ejemplo: tomo parte de la ensalada de guarnición y postre; tomo la crema de verduras por la noche y el trocito de turrón; tomo los dos tentempiés que me gustan y los disfruto y también me tomo la fruta de postre esta vez. Trabajar el merecimiento y la flexibilidad dará un respiro a tu mente e irónicamente a tu cuerpo estas fiestas.

  • Otra opción es la de quiero y no puedo: en este caso paso de prohibirme a dármelo todo sin freno, para luego volver a compensar y acudir a dietas milagro, a buscar efectos détox y justificar mis decisiones a pesar de que me han hecho daño. Te recomiendo primero de todo añadir consciencia a los “puedo”, porque sí “puedes”. Cuando te permites comer de todo, no necesitas comer de todo, por ello entrena este músculo del permiso. La principal creencia por la que no lo hacemos es porque creemos que lo tomaremos sin medida, y si puede ser que después de tanta restricción nos lo entreguemos con más anhelo al inicio, pero una vez puedes darte cuenta de que “está permitido” cuentas con ello y lo eliges cuando realmente te apetece o te merece la pena. 
     
  • Otra visión de navidades es “de perdidos al río”: desde estas gafas vemos la comida a través del exceso, dejamos rutinas que nos hacen bien, no nos movemos, la pereza y el desorden se hacen presentes y tiñen estas fiestas. Delegamos las decisiones a nuestro yo del futuro, al que le añadimos encargos de “ya me cuidaré cuando pasen las fiestas”… Es una visión compartida y aceptada, e incluso normalizada y creemos que no hay más opciones que ésta, precisamente por lo incluida que está en nuestro entorno.

Sin embargo, debes saber que TÚ eliges. Eres protagonista de tu salud, así que tu eliges cómo quieres experimentar estas fiestas. Aunque sea una pequeña decisión, ésta puede generar un gran cambio (recuerda lo que te compartí en el post sobre el método kaizen). No es una exageración querer seguir cuidando de ti y de tu salud en Navidad. No está fuera de lugar limitar el exceso de alcohol, tóxicos y excesos de comida, que desequilibran tu cuerpo. No es una locura disfrutar de las rutinas que te hacen bien durante todo el año, incluso también en Navidad. Descuidarse durante semanas, sí que tiene connotaciones negativas que van más allá de las estéticas, o del peso en la báscula de la que todo el mundo habla pasadas las fiestas. Hay consecuencias patológicas como gota, gastroenteritis, enfermedad cardiovascular, hipertensión, hígado graso, diabetes… así como también psicológicas, como ansiedad, comer emocional, dependencia… Por ello la invitación es no normalizar los excesos

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